lunes, 12 de enero de 2009

El Divino orden

La verdad quiere jugar, su juego es arrastrar una bola de mentiras hasta la calle donde seguramente el odio se encargue de recogerla, la envidia de la verdad nace, su acto hace feliz a la mentira, pues entre mentiras y odio algo en el universo se materializa, se vuelve sólido y corpóreo, presto para encontrar la misma verdad que en las manos de un asesino se transforma en el arma perfecta, esa verdad llena de envidia que se burla una y otra vez por rencor a no poder ocultar sus ganas de existir.
Clamarias ante el orden de la divina sociedad de acertijos aquella pregunta, aquella incertidumbre que se aloja a los quince y no se va mas, aquella duda que te invita a la mas larga oracion de escusas, pues si, el divino orden hecha raices en tierras matematicas destruyendo equaciones como si de matar hormigas se hablase , su poder incuestionable y absoluto radica en la libre eleccion y en la introspeccion georganica de la carne, la misma violacion que un partido politico, incluso, la iglesia de cualquier orden insita en nuestras cabezas. Hablo de cosas simples, de comer dulces como un niño o matar sin ninguna razon.
¿Que noche descubre el silencio, sin antes tocar la menos prudente pesadilla?
¿Que día disfraza la luz en un tono anticlerical?
¿Qué hombre camina encontrando el significado de cada átomo que circula?
La noche respira, y el perro ladra, la luna camina sobre una larga alfombra de estrellas, que llevan hacia un infinito paraíso, al nunca nadie ha podido llegar con noticia alguna, mas bien no recuerdan. Es un desden, caen miles de fantasías antes de tocar la hoja que contiene la carta del ultimo secreto, una miga de pan. El pan, alimento de cualquiera, toca el diente de un perro, y luego una mosca lo saborea como su tuviera la mas armoniosa mermelada; pero la mierda no habla, y las verdades tampoco. Aparecen las luces cuando ya todo esta acabado, y los que pueden ver, se sienten ciegos. Una espada, y un libro, ninguno tiene mas fuerza que el otro. Una batalla y una cruz, queda todo en el aire. Pero sin saber cual es la partícula más elemental, ya están olfateando una nueva cirugía de las oraciones para descifrar un falso significado, y una sociedad sin hermenéutica. Blasfemias más, casualidades, causalidades inexactas.
El viento del cero pide que los numeros se callen. Los numeros se esconden cuando el aparece. Despues un rey no sabe si habla un dios, un oraculo, o un hippie. Pues todos existe, existieron y serán. Tan solo cae una gota, y un cristal ilumina tan fuerte como el sol. Puede ser la fuerza de dios, o la maldicion eterna. Son sandeces, es cierto, pero todo esta en la seguridad que nos brinda el lenguaje.
Podemos seguir atados a la abstracta dialectica del capitalismo. Pero ya conocemos su fin: conocemos su realidad. Ahora abogamos por otra convencion. Esta todo atado a un solo principio, nos inspiramos en que somos del nuevo milenio, pero eso no dice nada. Puede ser un salvaje o un gran guerrero, pero eso no nos hace diferentes. Mas bien llegamos a un momento en que creemos que somos de las mismas particulas elementales que provocan hacer crecer nuestro ser. Y caer en romanticismo seria pensar en una nueva poesía, en un acto para sobrevivir, pero todo esta oculto en otra cosa. Suena y es un ruido, desagradable para los que solo quieren vivir de la belleza y de la naturaleza. Suena a emancipacion, pero mas bien me huele al objeto que ven los ciegos. El divino orden, asi te llamamos si quisieramos divinizarte, pero ¿para que hacerlo una y otra vez, cuando las estrellas nos gritan en su lenguaje que los numeros tienen algo, algo espiritual mas allá de que sea una ciencia, o una gran verdad? Todo es mas simple de lo que imaginamos, y creer que algo pueda ser tan simple, ese “tan”, ya lo complica todo, pues si te digo simple, tienes que dejar de pensar, y dejar de pensar significa que te calles, que te burles de todo lo que dices, y que si tratas de creer ser un gran profeta, puedes convertirte en un miserable.
Al alba y en presencia de la inmensidad acudieron todos aquellos que se consideraron hijos, su cabello y sus ropas maltrechas son bellas sirenas capaces de cautivar la mirada absurda, el no tiempo en los ojos. Al alba también acudieron los hijos del sol, hijos del mismo creador, el, musa de la materia, y así mismo, juez de la vida. Entrañable amigo es el sol, aquel que habita en el sol disfruta de ser parte de la divinidad misma.
[ El Gran Sol ]
Tomo por anhelo mismo de la incertidumbre, esta reunión, como ejemplo de mi creación, mis hijos, principales actores en este devenir, disfrutaran de la divinidad de ser hijos del sol, pero deberán ser juzgados, y ante el mundo, abandonaran sus sueños. Deberán ser capaces de abandonarse pues solo así se apropiaran de su creación, de la figura eterna, célula de mi materia.

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