viernes, 27 de enero de 2012

El amor permite la sobrevivencia
El calor de un hogar, de la comunitaria comunicación en un ambiente donde también tienes tu necesaria soledad para reflexionar, es el alma de seres que se unen porque desde las estrellas les llega el mensaje de aprender juntos, y tomar el camino hacia la situación.
La vida es como una botella llena de gotas desiguales pero equilibradas y sincronizadas. Todas son parte de un todo. Las botellas son como una nave para viajar por el tiempo y el espacio, y todas las dimensiones que vengan después. Lo difícil es adecuarse a esas dimensiones, donde la propia existencia puede causar perjuicios sobre las otras. Es parte de una naturaleza ambiciosa de poder, con tal de lograr la dominación del espacio y tiempo.
Pero ahora surgen otras dimensiones, que en un momento fueron el lenguaje, y después comprender que las interacciones energéticas de la materia viajan como si fueran gotas de agua, y que estas gotas al contaminarse provocan las malas relaciones y acciones.

Nuevas Dendritas

Dendritas eléctricas, el naranjo de la explosión
El fuego de tus rayos, la inteligencia y la luz.

Neuronas unidas, comunitarias...Rugen con los secretos del mundo!
Rayos del infinito, no hay orden. Todo es guiado por las lúces.

El azul no significa, ni el amarillo, ni el rojo, ni el blanco...
Todo deja de ser, con la explosión de las emociones...

¡Y las voces ya no tienen género!
¡y el origen, dualista dejará de ser!
¡y el ying es el yang, y el sol es la luna!

Luna y sol, puro amor.

El volumen (el ultimo vaso, y el futuro escupe la simpleza)

Que hay en un espacio, donde el viento de las palabras mueve partículas.
La electricidad modifica mentes, y relativiza realidades.
Cuando la primera mirada descubre una biografía.
Cuando la primera mirada camina por la esencia, el amor no discrimina.

La hediondez del mundo en los cuerpos no se corrige, se ruraliza del cuerpo que lo (y se) distingue.

Brota el complejo que no es el todo. La mirada calcula el tiempo, pero al cronos que lo destroza, y la ultima letra es la respuesta, no hay que esperar la muerte.

La producción no es un objeto, es cultura; es el lápiz que se mueve al ritmo de los dedos, de las dendritas, de la esencia, del escondite de las emociones.