Describo la indiferencia de cómo este mundo quiere resolver sus dramas locales, desde distintos focos, pero estando subordinados por un gran temor, que nos es como un pecado, una ley, que no podemos amortiguar, solo con un fecundo deseo de humanidad.
Una borrachera da mil razones, y mil respuestas, pero en la vuelta al mundo, es cuando deberíamos razonar todo lo que antes atravesó nuestras mentes, ese impulso desde alma hacia la razón, que no es finalmente nada mas que una alucinación, pues se desecha como algo que no tenia bases, ni amores.
Desprestigiados son aquellos pensamientos que en el momento que nacen, mueren, pues de su autor no se quiere aceptar nada. Ese autor lo único que hace es romper el esquema establecido, justo en el tiempo que el esta viviendo, pero por la gente es desechado, al sentir la gente las irradiaciones de sus impulsos, de orgullo, de agresividad, lo cual es visto como lo feo, y que no cumple ningún papel esquemático en esta vida de sol. Por eso es aceptado algo de un artista después de su fallecimiento, cuando el ya no esta, todo tiene mil interpretaciones, pero nadie quiere ver la que el de verdad quería hacer notar, pues rompe con las costumbres de la humanidad, costumbres que algún día deben cambiar, y tenemos que dejar de ser unos subordinados del imperio que se esconde tras mares y montañas, por los cielos, o donde estén. Nuestra inteligencia debe lograr las más increíbles nociones de la existencia extrahumana.
La exageración más grande antes vista, es lo que podemos escuchar de la gente que no tiene una mentalidad de “presente-vanguardista”, sino que tienen una noción de pasado-futuro, del cual construyen con los mismos errores antes vividos, solo mentiras de nación, mentiras del corazón, mentiras sobre la mas puta vivencia de aquellos que están entendiendo el camino y que quieren romper el pasado, renovar el presente, para crear un microscopio del presente, algo visionario de cada segundo, donde la inteligencia debe desechar, aprovechar, y silenciar, según como vean cada objeto y su centro, su alma.
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